Retos sexuales para parejas desmotivadas

​Una de las preguntas más comunes del consultorio es: ¿cómo hacemos para avivar el fuego en nuestra pareja?

Y pensaba en que setiembre es un mes ideal para empezar nuevos desafíos. La Diosa Primavera se acerca y nuestros duendes sexuales se despiertan, encontrando un clima más ameno para arrojarse al mundo erótico. Las oportunidades que perdamos hoy no podemos recuperarlas, así que manos a la obra!

Por eso a la hora de plantearte un reto, es importante medirlo, ser realista, para no acabar “frustrados”. Si nuestras expectativas sexuales son demasiado altas, tal vez estemos confundiendo reto con fantasía. Las fantasías no siempre tienen que cumplirse pero, como siempre digo, son la nafta que alimenta el motor del erotismo.

Resulta interesante el ejercicio de escribir cuáles son esos retos sexuales que me despiertan adrenalina, interés, que quiero y me gustaría explorar. Al escribirlos, empiezan a tomar mayor presencia. El siguiente paso es leer, buscar información, mirar videos, imágenes, que me permitan entrar en “climax”.

Independientemente de que queramos experimentar todo lo imaginable, y que cada uno tiene sus inclinaciones particulares, establecer unos retos razonables es un buen punto de partida! 

Ahora, para construir un edificio es necesario empezar por los cimientos, esa será la base que luego me permita ir construyendo una torre cada vez más alta, cada vez más hot.

Un buen desafío sexual debería incluir los siguientes aspectos:

1. Armar nuestra propia Declaración Universal de los Derechos Sexuales. En palabras de Francisca Molero, sexóloga, ginecóloga, directora del Institut Clinic de Sexología de Barcelona y directora del Instituto Iberoamericano de Sexología, se trata de “explorar la importancia de la sexualidad en uno mismo y saber qué cosas realmente queremos mejorar, al margen de modas y tendencias”. Si de nuestras madres se esperaba que fueran mujeres limpias y decentes, ahora el reto es ser una diosa del sexo y dominar las técnicas amatorias. “Veo a muchas chicas jóvenes angustiadas porque no se les note su falta de experiencia, o porque no les gustan determinadas prácticas, que ellas creen que deberían gustarle”, cuenta Molero. “Vivimos en una de las épocas con mayor libertad en la historia de la humanidad pero yo creo que es también el momento en el que hay un mayor autocontrol, una excesiva preocupación por lo que piensan los demás y un desproporcionado sentido del ridículo. Hay que tener curiosidad por las cosas, pero la decisión tiene que salir de uno, aunque se haga con el fin de complacer a la pareja”.

2. En la variación está el placer. Cuántas veces nos permitimos experimentar cosas nuevas? Los seres humanos  somos animales de hábito, solemos aferrarnos a aquello que funciona bien, así que: Para qué cambiarlo?. “Aunque provoque cierta angustia, hay que salir de la zona de confort y experimentar cosas nuevas. Abrir la mente, ser versátil, probar y sobre todo jugar. Podemos probar estimulando cada sentido, variando las sensaciones de la piel, y por último estimular los genitales experimentando diversas respuestas. Esto permite conocernos y conocer al otro, qué le gusta, qué no. Lo nuevo a veces nos da miedo, pero en ese no correrse del lugar común, podemos estar perdiéndonos el vivir sensaciones muy placenteras.

3. Cambiar posiciones. Este es otro ejercicio a desarrollar ya que la mayoría cuenta con un repertorio bastante limitado ¿4, 5, 10 posiciones sexuales en el mejor de los casos?. Para esto nada mejor que SENTIDO DEL HUMOR al por mayor.

4. A veces menos es más. Confundir tener mejor sexo con tener más sexo es un clásico que puede derivar en consecuencias desastrosas, ya que si no estamos satisfechos con nuestras relaciones sexuales incrementarlas es el camino más rápido para alejarnos de eso. Un estudio llevado a cabo por la universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, y conducido por el sociólogo George Loewenstein, llegaba a la conclusión de que incrementar el número de encuentros sexuales en las parejas no las hace más felices, ni compenetradas, ni las une; porque si el sexo se mide en números y no en su calidad pasa de ser un juego a ser un deber, es así como decimos adiós al erotismo.

Hasta aquí sólo una guía, el resto es imaginación, búsqueda y permitidos. Que tengan #BuenasNoches

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