Japonesidad al palo

Takashi Murakami, es el artista nipón de mayor proyección internacional. Sobre sus inicios dice: “Yo quería tener éxito comercial. Solo quería ganarme la vida en el mundo del “entretenimiento” y tenía muy clara la estrategia sobre qué tipo de pinturas debía hacer a tal fin, pero desde entonces mi motivación ha cambiado”.

Nacido en Tokio en 1962, se doctoró en Bellas Artes y Música en la Universidad de Tokio. Combina técnicas artísticas tradicionales japonesas y elementos contemporáneos como el anime o el manga, aunque sabe incorporar el arte pop americano.

Algunos le dicen el Warhol japonés, ya que también consigue convertir el arte en mercancía y logra masificar la cultura. Si bien una élite lo tilda de un simple comerciante, él sugiere que el arte debe ser popular y lo defiendo como parte de la economía, llegando a menospreciar a la pretenciosa jerarquía del gran arte.

Coloridas y atractivas, intenta revolucionar el mundo del arte a partir de la japonesidad y sostiene que la emoción del artista debe reflejarse en trabajos que emitan energía.

Este exponente del Neo-pop japones expuso en prestigiosas salas como el Museo Metropolitano del Arte de Tokio, el Museo de Bellas Artes de Boston, el Bard College of Art, el Palacio de Versalles, el MoCA de Los Ángeles, el Museo Brooklyn de Nueva York, el Museo de Arte Moderno de Frankfurt o el Museo Guggenheim de Bilbao.

Fundó Kaikai Kiki, una corporación, donde además de producir, dirigir y comercializar su arte junto a mas de 100 trabajadores, organiza el GEISAI, feria de arte para artistas jóvenes. Allí desarrolla una verdadera estrategia de mercado para llegar a un público numeroso, rompiendo las barreras de los círculos artísticos. Ha realizado diseños corporativos para Louis Vuitton o Issey Miyake.

 

Su alter ego es Mr DOB, un personaje que ha mutado desde los 90 a la fecha hasta convertirse en una especie de logo, que ha masificado a partir del merchandising.

En el año 2000, este inquieto japonés organiza la feria Superflat, donde mezcla la cultura pop japonés con la tradición artística de su país. Se dice que ese es el nacimiento de la corriente cultural posmoderna de su país, con una estética, donde todo se representa en dos dimensiones y estando ligada a la subcultura otaky, que en occidente es conocida como Frisi o nerd. “Todo el mundo trabaja para ganarse la vida, yo también”.

 

En sus trabajos se destacan los hongos y las margaritas. Ha realizado vídeos como It Girl para el músico Pharrel Williams o el largometraje Jellyfish Eyes que en un cóctel de anime y personajes reales nos muestra el sufrimiento del terremoto de 2001 y el desastre de Fukushima. Como una especie de Steve Jobs del arte, es extremadamente exigente y sus colaboradores suelen abandonarlo porque no lo soportan.

Las contraposiciones y doble lecturas son protagonistas de sus obras; Oriente y Occidente, pasado y presente, dulzura y perversión. Murakami sostiene que el artista debe conocer más allá de sus propias fronteras.

Las nuevas tecnologías son parte de su producción y no reniega de ellas, todo lo contrario, amante del Adobe Illustrator, sostiene que gracias a ellas su obra es tan intensa.

Este artista japonés, que parece algo superficial, sostiene que su obra no es pop, que si bien parece positivo y alegre, “es un reconocimiento de la lucha de las personas discriminadas”. Michael Darling, conservador en el MoCA de los Ángeles afirma: Murakami puede hacer una escultura de un millón de dólares y luego tomar el mismo tema y producir un montón de baratijas”.

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s